
LA ÉPICA DE USAR ZAPATILLAS ADIDAS EN LOS 80’S
CIUDAD24
Mientras el país transitaba entre vaivenes políticos y culturales, en las calles, en los patios de las escuelas y en las plazas de los barrios, se gestaba una estética que mezclaba rebeldía, aspiración y estilo. Y en ese imaginario colectivo, las Adidas ocupaban un lugar sagrado.

Un símbolo de estatus (y de deseo)
Tener unas Adidas era mucho más que tener zapatillas importadas. Era pertenecer a una élite silenciosa, a ese grupo de chicos y chicas que caminaban con paso firme, con las tres tiras marcando territorio. No todos podían acceder a ellas: eran caras, escasas, y muchas veces llegaban por algún tío que viajaba o por padres que hacían un esfuerzo extra.
Quien las tenía, las cuidaba como oro. Se limpiaban con esmero, se usaban en ocasiones especiales, y se combinaban con precisión quirúrgica: pantalón joggins de algodón (gris melange, si era posible), remera Sun Surf ( la marca que rompió todos los moldes y fue la primera en hablarle a los jóvenes argentinos rebeldes ) blanca o estampada, y la infaltable campera vaquera de jeans celeste, con las mangas arremangadas y el cuello levantado. Era el uniforme no oficial de los que sabían lo que era tener estilo.

La moda como identidad
La moda ochentosa argentina no era solo estética: era identidad. En un contexto donde la televisión empezaba a mostrar referentes internacionales y la música pop invadía las radios, vestirse como los ídolos era una forma de afirmarse, de decir “yo también puedo”.
Las Adidas eran parte de esa narrativa. No importaba si eran las clásicas Superstar, las Samba o algún modelo más deportivo: todas tenían ese aura de modernidad, de conexión con algo más grande, más global. Eran el puente entre el barrio y el mundo.

El recuerdo que no se borra
Mirar una foto de aquellos años y ver esas zapatillas es como abrir una cápsula del tiempo. Nos recuerda quiénes éramos, qué soñábamos, y cómo la moda —por más superficial que parezca— puede ser profundamente significativa.
Porque en los 80, usar Adidas era épico. Y quienes las llevaban, aunque no lo supieran, estaban escribiendo una pequeña parte de nuestra historia cultural.
Hoy, las Adidas están por todos lados. Se fabrican con materiales de última generación, incorporan tecnología de amortiguación, diseño ergonómico y hasta inteligencia artificial en algunos modelos. Son cómodas, funcionales, accesibles.
Pero ya no se siente lo mismo. Porque lo épico no estaba en la suela ni en el logo: estaba en el contexto, en el deseo, en esa mezcla de admiración y orgullo que se vivía al usarlas.
Las zapatillas siguen ahí, pero el ritual se desvaneció. Y eso, aunque duela un poco, también es parte de crecer.


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