
EL NÜRBURGRING ARGENTINO LA VUELTA DE TANDIL

El sueño de un pueblo y su gente se hacía realidad, un lugar original, con curvas y variantes de diferentes radios. Subidas y bajadas, giros en pendiente y algunas rectas extensas del trazado antiguo. La viborita de Don Bosco, sector técnico del circuito, hoy parte del lugar favorito de running y ciclistas, la curva de “El Gallo”, el tendido hasta Scarminacci, la variante de La Porteña, la curva de Montecristo, y la Bajada de Belén, el temible tobogán que impulsaba hasta Marchini, donde más de un TC levantaba vuelo, actualmente rodeado de pintorescas casas de té y cabañas.
El reducto de las sierras era banco de pruebas de una etapa romántica de los carreteros, con alguna similitud al mítico Nürburgring, el “infierno verde” alemán que tenía algunos kilómetros menos que el tandilense.
Una tarea que no tuvo pausas en los albores de los “70”, llevada a cabo por grandes y eximios impulsores como Pedro Blanco, Alberto Iribarne, el doctor Martín Zubeldía, el ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires doctor Osvaldo M. Zarini, nexo para esa obra; el Profesor Daniel Eduardo Pérez, Francisco Fiego, el Gobernador Carlos Moragues, el ingeniero Zubiri, el director de Turismo C. Macchi, y el Intendente Carlos Pinna. El trazado de Tandil impulsó y potenció al turismo en la ciudad serrana.

El múltiple campeón del TC, TC 2000 y Top Race, Juan María Traverso, con un notable palmarés, 155 victorias y 16 coronas, ha reflejado sus sensaciones del circuito semipermanente de Tandil y de la cautivante bajada de Belén. “Era un circuito difícil y peligroso, pero lo disfrutamos todos. La bajada de Belén yo la hacía en cuarta. Se paraba el corazón. Acá se acaba mi carrera deportiva, pensaba. Cuando terminabas la competencia, te bajabas temblando. Tres victorias logré en Tandil. Me acuerdo que ganamos la Copa Challenger, que eran tres victorias consecutivas o cinco alternadas. La Copa quedó en Tandil”, expresaba el séxtuple de los carreteros, Juan María Traverso.
Diecisiete vueltas de Tandil se llevaron a cabo en el circuito serrano y cuatro realizaciones especiales, dos ediciones de la Vuelta de Lobería, una de Benito Juárez, y una competencia “Apertura” organizada por la ACTC, totalizando veintiún eventos
El múltiple campeón del TC, TC 2000 y Top Race, Juan María Traverso, con un notable palmarés, 155 victorias y 16 coronas, ha reflejado sus sensaciones del circuito semipermanente de Tandil y de la cautivante bajada de Belén. “Era un circuito difícil y peligroso, pero lo disfrutamos todos. La bajada de Belén yo la hacía en cuarta. Se paraba el corazón. Acá se acaba mi carrera deportiva, pensaba. Cuando terminabas la competencia, te bajabas temblando. Tres victorias logré en Tandil. Me acuerdo que ganamos la Copa Challenger, que eran tres victorias consecutivas o cinco alternadas. La Copa quedó en Tandil”, expresaba el séxtuple de los carreteros, Juan María Traverso.
Diecisiete vueltas de Tandil se llevaron a cabo en el circuito serrano y cuatro realizaciones especiales, dos ediciones de la Vuelta de Lobería, una de Benito Juárez, y una competencia “Apertura” organizada por la ACTC, totalizando veintiún eventos

Como no podía ser de otra manera, un grande como el “Flaco” Traverso anotaba su nombre como el primer ganador en el emblemático lugar, el último ganador fue Juan Manuel Landa el 8 de marzo de 1992 (34° Vuelta de Tandil), día donde quedaba desafectado, uno de los trazados que hicieron historia en sus casi quince años.



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