
La descubridora del uranio patagónico.
Valerio Meridio
María Teresa Carri de Riggi nace el 11 de julio de 1906 en Paraná, Entre Ríos. Fue una pionera de la geología argentina, especializada en la evaluación y determinación de materiales radiactivos. Su principal logro fue el hallazgo de uranio en la Patagonia, abriendo el camino a la exploración del uranio en ese territorio. Fue la segunda mujer egresada de la Universidad de Buenos Aires, y una de las primeras geólogas en logar una prolífica carrera profesional.
Estudió el nivel secundario en el Liceo Nacional de Señoritas de Buenos Aires y entró en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires en 1926. En marzo de 1930 terminó sus exámenes, pero en esa época no se expedía un título si no se terminaba una tesis doctoral. Recién en marzo de 1949, de acuerdo con las nuevas reglamentaciones, solicitó y le otorgaron el grado de Licenciada en Ciencias Naturales con orientación en geología. En 1936 se casó con Agustín Riggi, también geólogo.
Por un lado es justo reconocer su contribución a la historia de la ciencia, ya que está algo marginada de los textos de divulgación histórica, y por el otro una reivindicación verdadera al papel de las mujeres que se dedicaron a actividades que tradicionalmente no les eran afines. por esa época en una sociedad que encasillaba fuertemente los papeles que debían ocupar hombres y mujeres, el hecho de realizar tareas fuera de las tradicionalmente asignadas a la mujer que era el hogar con la maternidad y los cuidados, cercenaba cualquier vocación que escapara de esos cánones. Mas allá de las incomodidades en la vida propia de actividades al aire libre en el terreno.
Hoy conocerán una fascinante historia, que nos muestra cómo una serie casualidades produjeron importantes hallazgos. La ‘Doctora’ Riggi fue una de las primeras geólogas argentinas egresada de la Universidad de Buenos Aires que tuvo una larga carrera profesional. Sin embargo, es poco conocido que a ella le debemos el hallazgo de las primeras evidencias que llevaron a descubrir yacimientos de uranio en la Patagonia. Esas primeras evidencias condujeron a que hoy día sea esta región la que tenga las mayores reservas de minerales uraníferos del país.
Su trabajo profesional fue realizar estudios de minerales y yacimientos en la Dirección de Minas y Geología donde ingresó en 1932. Su primera función, en ese mismo año, fue la de jefe del Museo de Mineralogía y Geología.
Llevó a cabo trabajos de campo en San Luis, Córdoba, Buenos Aires y el norte de la Patagonia. En esta última región estudió yacimientos carboníferos, que en ese momento se intentaban correlacionar con los de Chile que se encontraban en plena explotación.
En 1950 dejó la Dirección de Geología y pasó al Servicio de Economía Minera. En esos años, analizando en la colección de minerales y rocas del museo -según sus declaraciones más de 30.000 muestras-, encontró la presencia de minerales radiactivos. Trabajó sobre las muestras de areniscas asfaltíferas, procedentes del valle superior del río Chico y detectó la presencia de mineralización de uranio. Estos datos se complementaron al constatar que las perforaciones petroleras realizadas en este sector de la cuenca tenían en sus perfiles gamma anomalías radiactivas.
La presencia de uranio se encuentra localizada en la formación Río Chico y en la de Cerro Barcino del Grupo Chubut. Esta mineralización aloja actualmente en un solo yacimiento más de 5.000 toneladas de uranio constituyendo la reserva de minerales radiactivos más importante del país.
El uranio se utiliza principalmente como combustible que se usan en las centrales nucleares que en nuestro país son las de Atucha y Embalse de Río Tercero para producir energía eléctrica libre de emisiones de dióxido de carbono. Argentina integra el reducido número de diez países que dominan el Ciclo de Combustible pero actualmente, según un informe oficial, no se desarrolla la cadena completa en el país (no se llevan a cabo las actividades de explotación y concentración de uranio) por las restricciones impuestas por grupos de presión, principalmente ambientalistas multinacionales.
Como consecuencia de estos hallazgos a fines de 1952 fue invitada a ingresar en la flamante Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) donde se desempeñó como Jefe del Departamento de Geología y Minería por varios años. La CNEA a través de un expediente reservado felicitó a la Doctora Riggi por la iniciativa y los estudios que dieron por resultado los descubrimientos de minerales radiactivos.
Durante su permanencia en la CNEA continuó trabajando en el estudio de areniscas procedentes de la región patagónica para identificar nuevos yacimientos de uranio.
A partir de 1961, por solicitud de las autoridades de la Secretaría de Minería, fue adscripta nuevamente a la Dirección Nacional de Economía Minera, y en 1962 se desempeñó como jefa del Departamento de Promoción de la Producción Minera.
Como complemento a sus actividades en la Dirección Nacional de Economía Minera el Instituto Nacional de Geología y Minería, bajo la conducción de Roberto Tezón, le encomendó, en 1965, la instalación de la Exposición Minera Industrial Permanente que la tuvo al frente hasta su jubilación. En 1975 la presidenta María Estela Martínez de Perón la felicitó al cumplir el décimo aniversario de la exposición. La misma estaba orientada principalmente al público escolar y en general para vincular a la comunidad con la actividad minera nacional. La misma estuvo abierta hasta 2018 cuando.
En 1986, a los 80 años, se acogió a la jubilación y falleció en 1989.



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