
El efecto Argentina
Valerio MeridioLas críticas hacia los argentinos suelen derivar de estereotipos sobre una "supuesta" arrogancia, egocentrismo o "complejo de superioridad", y si bien de joven pensaba "acá pasó un porteño" (Perdón por eso, pero me había pasado alguna vez), hoy debo reconocer en realidad los confunde nuestra fuerte confianza en nosotros mismos. También influye la percepción de ser "insoportables" o ruidosos, y diferencias culturales en el habla, como el uso intensivo de "vos", el yeísmo y las malas palabras, percibidos en otros países como mala educación.
Y puede que sea verdad, miremos a nuestros vecinos, a éste es mejor hacerlos perder el partido que ganarle, los otros son traidores que le haremos pagar un día, y así puedo seguir con los demás países vecinos. De esta forma la pasión por el fútbol y la política puede generar roces, especialmente con países limítrofes, lo que a veces traslada una imagen de confrontación.
A menudo, son los propios argentinos quienes alimentan estos estereotipos al quejarse constantemente de su país, lo que puede influir en la percepción externa. Como a mi hermanito, que sólo lo verdugueo yo y los demás serán castigados si se atreven a tocarle un pelo, así pasa cuando se habla de Argentina con los demás. Un ejemplo, un entrañable amigo uruguayo disfrutaba del cambio a su favor y gastaba a manos llenas de este lado de la frontera, de repente, dejando el vaso de un buen vino mendocino, se queda mirándolo y reflexiona en voz alta como para sí mismo "cómo un país tan grande puede vivir así, nosotros somos chiquitos pero mejores". Tenía razón, pero me dolió, como todo argentino, solo yo puedo decir algo malo de mi país, los demás que se abstengan so pena de chichón en la frente. Como quién no quiere la cosa le espeté como buen consejo, pero con abundante acidez, "es verdad, disfruta, pero cuando la gente correcta nos gobierne, en poco tiempo volveremos a la normalidad, y no volverás a cruzar el charco sin desangrarte los bolsillos", y claro...así somos.

Pero en general el extranjero habla bien de los argentinos principalmente por su calidez, hospitalidad y capacidad de hacer sentir a los visitantes como en casa. Destacan por ser sociables, apasionados y por su humor resiliente ante las adversidades. Además, aman nuestra cultura, que incluye compartir tradiciones como el asado, el mate y el Fernet con amigos o desconocidos. Hoy hay muchos influencers extranjeros que basan su contenido en la cultura argentina, porque vende en el resto del mundo. Es un magnetismo que tiene nuestra forma de vivir que termina contagiando al resto del mundo, así encuentras un español haciendo un video de la heroicidad argentina en Malvinas, un japonés haciendo asado o un país entero siendo fanáticos argentinos como Blangadesh.
Numerosos artistas internacionales han elogiado al público argentino, describiéndolo como uno de los mejores, más apasionados y enérgicos del mundo, a menudo comparando la atmósfera de los recitales con la de un partido de fútbol. Bandas icónicas como AC/DC, Foo Fighters, Megadeth, Oasis y The Rolling Stones han destacado la entrega única de los fans locales. El grupo Oasis contando su experiencia de un recital en River Plate a un periodista que no era argentino, trataba de hacerle entender que "el lugar para ir a tocar es Argentina, que era el mejor público del mundo, son las personas más increíbles". Lo cierto que al despedirse en el show, uno de los hermanos Gallagher soltó un " Uds. son los malditos número uno" al público presente, abrazando con alegría luego a su hermano. Está bien, si, somos intensos, pero sin dudas que nuestra forma de vivir la vida, atrae.
En 1969 Argentina se incorporaba a la carrera espacial posicionándose por delante de países como China y Japón. Seis meses después que el hombre llegara a la Luna desde Córdoba se lanzaba el cohete enteramente de diseño nacional Canopus II, en su cápsula iba Juan, un pequeño monito misionero y primer astronauta argentino, que no solo fué al espacio, sino que aterrizó a salvo en La Rioja. Pero,,,los astronautas del Apolo 11 —Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins— no se interesaron en ello, que era su campo, insistieron y pudieron conocer personalmente al Brigadier e ingeniero aeronáutico argentino Ángel María Zuloaga durante su visita a Argentina en 1969. Admiraban a Zuloaga por sus pioneras hazañas de aviación y su trayectoria militar, siendo Armstrong quien mostró mayor emoción al conocer a su ídolo de la infancia, que lo inspiró en su carrera.
Un periodista chileno, tratando de hacer entender porqué somos así, explicaba a su audiencia, "Uds. solo conocen historias donde se agrandan los argentinos, el Papa es argentino, el inspector nuclear de ONU es argentino, que los jugadores de fútbol, que los pilotos de Malvinas...busquen más allá, y si somos los demás quienes los agrandamos y en nuestro interior admiramos? Cuando Argentina se independizaba, una nación débil e incipiente peleando por su libertad, da la patente de corso a Hipólito Bouchart y a su buque La Argentina. Este barco que llevaba la bandera celeste y blanca, atracó en varios puertos centroamericanos, apoyando con sus bocas de fuego a los patriotas locales que también querían liberarse de España. Por eso cuando América Central logró su independencia en 1823, adoptó los colores celeste y blanco, luego países como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, mantuvieron esos colores en honor a los argentinos y como símbolo de su propia lucha por la libertad. Así que recuerden, cuando vean esas banderas, representan también a los argentinos. En noviembre de 1818, Hipólito Bouchard, tomó el control de Monterrey, California, izando la bandera argentina durante seis días. Esta audaz incursión de la fragata La Argentina y la corbeta Santa Rosa buscaba debilitar las posiciones españolas en el Pacífico durante la Guerra de Independencia, existe un monumento local por la acción. Pero esa es otra historia. Nacieron grandes desde el principio, y mal que nos pese, no tenemos nada parecido."
Hoy decíamos que el argentino nace donde quiere, por eso algunas de las personas más importantes de nuestra historia, no nacieron acá, como Julieta Lanteri, Gardel o Guillermo Brown, pero al elegir ser argentinos, cambiaron el país para siempre. Brown nació en Irlanda en 1777, formado como marino desde muy joven, llegó al Rio de la Plata en 1809, siendo testigo de la Revolución de Mayo. En !814 comandó la escuadra patriota y venció a los realistas en Montevideo, y es considerado el padre de la Armada Argentina. Julieta Lanteri llegó de niña a Buenos Aires y fué una de las primeras en estudiar medicina en el país. Nacionalizada argentina en 1910, logró votar gracias a un fallo judicial histórico, siendo la primera candidata a diputado, cuando los peronistas te hablen del voto femenino...

Si nuestro poeta Almafuerte cuando escribió su "Piu Avanti" parece haber captado el alma de la argentinidad que jamás se rinde, esta foto de nuestros V.G.M. capta el ser nacional que no se amilana ante nadie, con ferocidad y valentía, similar a la firmeza de un "clavo viejo que viejo y ruin, vuelve a ser clavo"
Ladislao Biró llegó a estos lares huyendo de la Segunda Guerra Mundial, y estando aquí realizó un invento revolucionario que se usa todos los días, la Birome, patentada en 1943, cambiando la forma de escribir en todo el mundo. Jeannette Campbell nació en Francia y se creció en Buenos Aires, en 1936 fué la única mujer del equipo olímpico argentino en Berlín y ganó una medalla de plata siendo la primera argentina en subir a un podio olímpico. Otro gran conocido nacido en Francia es Carlos Gardel, en 1923 se nacionalizó argentino y se convirtió en la voz del tango, su música llevo a nuestro dos por cuatro a escenarios de todo el mundo. En la provincia de Buenos Aires se encuentra el castillo que inspiró a El Principito, donde existe una estatua encaramado a un asteroide. Un día de manera fortuita Antoine de Saint-Exupéry, el autor, volando sobre el castillo debe hacer un aterrizaje de emergencia y así nace la inspiración, y existe una larguísima lista.
Todos ellos recalaron en el país de manera fortuita, no vinieron por obligación, pero se quedaron porque encontraron algo que no existe en otro lado, ese calor humano, el caos creativo que nos define, nos eligieron y es el mejor elogio que podemos tener, es que siempre soñamos en grande, sin red, a todo corazón cuando nadie te garantiza nada. Representamos pasión, amor y rebeldía, por eso Mike Tyson, cuando en Brasil debió comparecer ante un juez por romper una cámara, se presentó con la camiseta de la Selección Argentina.
No seremos los mejores, pero vivimos con una intensidad que los demás no pueden dejar de admirar, como el jeque árabe que en el mundial se llevó decenas de hinchas argentinos a festejar a su hogar. Pensar que por un tiempo nos querían vender el verso del tercer mundo y tenemos siete premios Nobel, la mayor cantidad de Latinoamérica. A veces me pregunto si somos conscientes de las huellas que dejamos, quizás ser argentinos es un sentimiento desbordado en nuestra propia pasión. Si, eso es, el efecto Argentina es nuestra pasión puesta fronteras afuera. Pobre del aquel triste infeliz que no es argentino, porque somos legendarios.





Sus valores y normas son las que sostendrán a la sociedad través del respeto, la identidad común, la cultura compartida y las normas de convivencia.
La organización de la sociedad es una estructura mediante instituciones, leyes y un orden político que permite la interacción y el desarrollo de sus individuos.
A ello sumemos la educación, otro pilar fundamental para la transmisión de conocimientos y valores, esencial para el funcionamiento social.






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