
Y finalmente llegaron los primeros Viper
Valerio Meridio
Imagínese que está en la base aérea de Natal, Brasil, y escucha en un rugido, llegan seis F-16 Falcon con los colores argentinos, más tres gigantescos tanqueros KC-135. UD, si es un tipo suspicaz, seguramente su cerebro empezaría a elucubrar ciertas ideas, que no por divagadas podrían ser menos ciertas.
Y no estaría muy equivocado, porque semejante hazaña de cruzar el Atlántico, marca un momento para Sudamérica, porque lo que muchos pensaron que solo es una escala técnica, está siendo visto por los analistas más sagaces, cómo un movimiento geopolítico cargado de mensajes, alianzas, demostraciones de fuerza y cálculos estratégicos. Trataremos de entender esto, porqué llegan a Brasil y que revela está operación. Este movimiento simple puede redefinir la relación militar entre Argentina, Brasil, incluso EEUU. Pero antes tengamos en cuenta, seis cazas, tres tanqueros y un solo error en el aire que podría hacer terminar todo en desastre, pero vamos paso a paso.
Todo comenzó en Dinamarca cuando Argentina recibió los primeros seis cazas F-16 de un lote de 24. Después de una década sin cazas supersónicos operativos, el gobierno nacional decidió recomponer el poder aéreo. Pero traer estos jets hasta América del Sur no era tarea fácil, el Atlántico es inmenso, impredecible y un F-16, a pesar de su velocidad, es un avión de combate que no tiene la autonomía suficiente para cruzarlo por sí solo. Por eso se dió intervención a los tres grandes tanqueros de abastecimiento aéreo KC-135 Stratotanquer de la USAF. Estos aviones cisternas deben apoyar suministrando combustible durante todo el trayecto de los F-16. Realizando trasvases de combustibles en maniobras de altísimo riesgo, que exigen precisión quirúrgica, estabilidad total y comunicación continúa. Cuando todo sale bien es impresionante, pero si algo falla es catastrófico.
Tras horas en el océano finalmente aparecieron en el radar brasileño. Tocaron tierra a las 14:50 hs con la autorización de la Fuerza Aérea Brasileña. El comunicado del Comando de Aeronáutica fué claro, los aviones están autorizados a sobrevolar suelo brasilero y estarían en la base hasta que siguieran hacia Argentina, más precisamente, al Área Material Rio IV.
Y ahora es cuando la historia se vuelve interesante. Si esto era una simple escala, no hubiera generado tanto ruido en los especialistas en defensa, pues saben que no existe una operación de este tenor, sin implicaciones estratégicas. En el momento en que Brasil autorizó esta operación binacional, estaba declarando tres mensajes, y ninguno trivial.
El primero a la propia Argentina, la escala confirma que el país entró en una nueva etapa militar, después de años sin un caza moderno, los F-16 representan un salto enorme, radar avanzado, cabina full glass cockpit, sistemas electrónicos avanzados, misiles aire-aire de corto y medio alcance que le permiten disparar más allá del horizonte. Para la fuerza aérea significa volver al juego y para sus pilotos estar volando en el estándar OTAN. Para la región significa una Argentina más preparada, más confiada y sobre todo más relevante.
El segundo mensaje, da a entender que Brasil tiene una logística confiable, logística sólida y capacidad avanzada para recibir aeronaves modernas sin problemas. Mostró que puede funcionar como un punto estratégico en el Atlántico Sur para operaciones complejas. Fué una escala técnica, pero demostró que la Fuerza Aérea Brasileña puede conectarse con misiones multinacionales sin perder su posición política equilibrada
El tercer mensaje es para el resto del mundo, porque nos guste o no, los EEUU fueron esenciales en esta travesía, sin los KC-135 hubiera sido imposible cruzar el océano de esta manera. Esto revela dos cosas, la dependencia logística actual de Argentina y la voluntad de EEUU de involucrarse en movimientos estratégicos en Sudamérica. Aquí surge una pregunta inevitable. ¿Y por qué el gigante del norte se involucró en el traslado? Es geopolítica pura. Ayudar a que Argentina recupere su capacidad aérea es reforzar a un socio regional, al mismo tiempo que limita la influencia de otras potencias que buscan ganar espacio en América del Sur.
También abre las puertas para cooperaciones futuras, entrenamientos combinados y mayor interoperabilidad entre fuerzas aéreas. Pero no olvidemos algo, Brasil también está modernizando su poder aéreo, incorporando los Saab Grippen, expandiendo sus infraestructuras y desarrollando nuevas doctrinas. El hecho que Brasil y Argentina avancen en su modernización abre posibilidades inéditas, ejercicios conjuntos más inéditos, interoperabilidad real, incluso quizás, una cooperación estratégica regional.
Pero volvamos a la base de Natal, hay un detalle importante, la elección de esta base no fue casual, tiene una posición pivilegiada, infraestructura aeronáutica con estándares internacionales y tradición en operaciones aéreas de largo alcance, es la puerta natural entre Sudamérica y Europa. Por eso, no es que solo aterrizaron en Brasil, lo hicieron en un punto clave del continente. Mientras los cazas están en la base, cumplen con los protocolos, revisiones, preparaciones para el vuelo final a su destino. Cada minuto están siendo revisados por especialistas que saben muy bien que esta operación tiene un significado mucho mayor que un simple traslado, que esta misión abre precedentes, que grandes formaciones aéreas pueden llevarse a cabo con apoyo internacional. Muestra que Brasil podría ser punto de tránsito de aeronaves militares de países vecinos. Y muestra que una nueva dinámica de cooperación o competencia puede a llegar a estar naciendo en Sudamérica.
Hoy cuando miramos el mapa de la región podemos estar viendo una nueva etapa, donde la aviación militar vuelve a tener peso político, donde la logística tiene nivel de influencia, incluso una escala técnica tiene que ser observada con atención, el tiempo dirá si hay una nueva integración entre jets de distintos países o si solo fue un movimiento aislado.
Volvamos a la Argentina, la verdad es que se vivió el arribo de los aviones como si fuera una fiesta. Parece ser que la Fuerza Aérea tiene un lugar ganado en el corazón de los argentinos. Tomemos como ejemplo Río IV, la gente venía de lugares tan alejados como Neuquén. En medio del sol abrasador, muñidos de banderas, reposeras y sombrillas, estoicamente aguantan el calor.
Cuando los aviones aparecen, es una gran algarabía y aplausos, vivas a la Patria, mientras pasan tanqueros y cazas pasan en formación, y al otro día fue igual, tanto cuando despegaron a sobrevolar Buenos Aires como a su regreso.
En Capital federal se vivió lo mismo, pero a otra escala, como corresponde a una gran urbe. Gente que esperaba el pasaje aéreo en distintos puntos y al verlo se emocionaba hasta las lágrimas. Todo impecablemente cubierto por los medios periodísticos.
Creí ver un espectacular escape de uno de los Viper al no poder aterrizar, ya que sus compañeros terminaron detenidos en la calle de rodaje, quedando el último con parte de su fuselaje en la pista y otro en la pista. Obligado a dar motor, ruge sobre la gente que mira, lo cual arma un alegre griterío general con mas vivas a la Patria.
Mientras esto pasaba, un reconocido periodista llamaba a no nombrar a estos pilotos Top Gun, porque esos solo estan en la Navy. Sería bueno que sepa que el ejercicio equivalente en la USAF es el Red Flag, con un nivel mas complicado debido a la cantidad de aviones que participan de distintas naciones. El F-14 tuvo un desempeño bastante deslucido en la vida real, no así a manos de pilotos iraníes en la guerra contra Irak. Y en la última pelicula, adoptan maniobras claramente copiadas a nuestros pilotos en Malvinas. En fin, un dato de color.

Una cosa negativa fue el acto de pegar un león celeste y blanco en uno de los aviones, que sería el que subiría el Presidente de la Nación. Un elemento de defensa del país jamás debe llevar un símbolo partidista, un soldado debe cuidar su honor y ser apolítico siempre. Aunque en honor a la verdad, pienso que en su entusiasmo, en su alegría, el ver esas máquinas que tanto necesitaba la Fuerza Aérea, la jamás vencida, hizo lo que hizo. Después de todo, jamás, nunca, vi tantos militares arremolinados con un Presidente, tratando de darle la mano y sacarse selfies con gran entusiasmo. Puede que piense que los aeronáuticos están locos de la felicidad por la nueva adquisición, pero había gente de otras fuerzas que actuaban de igual manera. Los vi con uniformes del Ejército Argentino, algunos claramente afectados a los recién llegados blindados Stryker, expuestos detrás de donde daba el discurso Milei, conocidos por su mono verde y boinas negras. El entusiasmo y la algarabía en ese día histórico no era solo de los civiles. Un día para recordar, sin dudas.






Sus valores y normas son las que sostendrán a la sociedad través del respeto, la identidad común, la cultura compartida y las normas de convivencia.
La organización de la sociedad es una estructura mediante instituciones, leyes y un orden político que permite la interacción y el desarrollo de sus individuos.
A ello sumemos la educación, otro pilar fundamental para la transmisión de conocimientos y valores, esencial para el funcionamiento social.





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