¿Paranoia o precaución? III

Quizás el título no sea el más adecuado, pero es para darle continuidad a las publicaciones anteriores, en las que nos centramos en cómo tener preparada una mochila de emergencia o, en la segunda parte, las habilidades deseables que dominar en caso de catástrofe. Mientras las dos primeras partes eran "consejos recomendables", esta tercera parte, aunque sostiene a las dos primeras, es mas bien cuestión de Fe, porque traeremos a su consideración las profecías de la Virgen María.
El juevesValerio MeridioValerio Meridio

Como dijimos antes, el conflicto de décadas de Oriente Medio se ha agravado, al punto que algunos políticos hablan de conflagración nuclear. Si esto ocurriera, ¿Qué pasaría en el hemisferio Norte? ¿Qué consecuencias tendría para el hemisferio Sur? Para tratar de dar respuestas a estas preguntas traeremos a su consideración las profusas Profecías Marianas sobre Sudamérica cómo refugio.

Las tensiones acumuladas durante décadas en Oriente Medio, finalmente han estallado en una ofensiva sin precedentes, Israel y EEUU han lanzado una masiva operación militar conjunta contra la República Islámica de Irán. El objetivo declarado  por Trump es la eliminación total y permanente de la capacidad nuclear iraní, pero va mas allá.

Desde Teherán han activado sus protocolos de defensa y ataque, activando a sus aliados más estrechos en la región y en el mundo. Mientras, Rusia y China han puesto en alerta a sus flotas, al tiempo que en apariencia están apoyando a Irán.

Lo que tenía intención de ser una operación quirúrgica se a transformado en un conflicto regional que amenaza en mutar a escala mundial, Y la amenaza del uso de armas tácticas nucleares ha dejado de ser una teoría, para convertirse en una posibilidad razonablemente concreta.

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El escenario de lo descripto sería el hemisferio Norte, allí las explosiones termonucleares provocarían incendios masivos en ciudades y centros industriales de gran magnitud. Estas cenizas resultantes alcanzarían la estratósfera, no habrá nubes ni lluvias que puedan limpiar, es lo que la ciencia denomina invierno nuclear, una oscuridad artificial que envolvería el hemisferio, lo que evitaría que el 90% de la luz solar llegara a la superficie. La caída de la temperatura será violenta, congelando la tierra y las fuentes de agua. Mientras el pulso electromagnético de las explosiones fundirían todo lo electrónico y anularían las redes eléctricas del planeta. No más comunicaciones ni bombeo de agua para la población civil.

Los centros urbanos serán trampas mortales sin acceso a calor, electricidad o servicios médicos. Este colapso tecnológico y climático obligaría a un replanteamiento total de la supervivencia humana. El mayor peligro no son las explosiones iniciales, quizás los que mueran en esas circunstancias serán los demás suerte , luego estarán los que morirán sin atención por derrumbes quemaduras y enfermedades relacionadas a la radiación. Pasado unos meses, también ellos morirán, pero para los que queden, el hambre posterior hará de sus vidas un infierno.

Los estudios de modelos climáticos  de distintas universidades, tienen en común que sin luz solar la producción de trigo, maíz, soja etc, caería a cero de manera inmediata. La falta de fotosíntesis destruiría la cadena alimenticia desde su base mas elemental. La escasez total de fertilizantes y de combustibles para la maquinaria, detendría cualquier intento de producción agrícola de emergencia. El ganado moriría de forma masiva al no tener forma de alimentarse.

La comida de conserva industrial, solo alcanzaría para unas pocas semanas y para la población urbana, y el colapso de las redes de transporte, impedirían que el poco alimento disponible llegue  a las ciudades. Así, las zonas que hoy son potencias industriales, se convertirían en tierras de desierto de hielo y cenizas.

Esto generará un desplazamiento humano hacia las pocas zonas fértiles del planeta, especialmente las latitudes del Sur. Y es aquí donde las tierras sudamericanas entran en el foco de las miradas internacionales, porque la Tierra tiene una división entre hemisferios llamada Zona de Convergencia Intertropical, cerca del Ecuador. Este fenómeno actúa como una frontera invisible que separa los sistemas de aire del Norte y del Sur. Además la rotación del planeta hace que las nubes se mantengan en sus propios hemisferios. La ceniza y la radiación del Norte podrían tardar años en llegar al Sur, por lo que esta barrera natural permitiría una atmosfera mucho más limpia y transparente en el Sur. Resumiendo, mientras el Norte se halla inmerso en la oscuridad, gran parte de Sudamérica mantendría gran parte de su luz solar

Los modelos climáticos indican que la caída de temperatura en el sur, sería sólo de cinco a ocho grados, Esto alteraría algunos ciclos, pero no detendría la vida vegetal de forma definitiva. Las regiones del Cono Sur seguirían recibiendo  la energía necesaria para que las plantas realicen la fotosíntesis.

La supervivencia en el Sur tendría dos factores críticos adicionales, la altitud y el acceso a fuentes de agua pura. La cordillera de los Andes se presenta como la columna vertebral de la seguridad en el continente. Las zonas altas de Argentina, Chile, Perú y Bolivia presentarán un aire menos contaminado por partículas pesadas. La altitud funciona como un filtro natural frente a los residuos atmosféricos que logren pasar desde el Ecuador. 

En un escenario de colapso mundial, las cercanías a las reservas de agua dulce subterránea sería fundamental. Sudamérica posee el acuífero Guaraní, una de las mayores reservas de agua potable del planeta, bajo la superficie de Uruguay, Paraguay, Brasil y Argentina. Será el recurso más codiciado del mundo, porque la capacidad de producir alimentos mediante el riego de pozos, asegurará la prosecución de la cadena alimenticia. De tal modo las comunidades sobrevivientes se ubicarán en terrenos altos, cerca del agua potable.

Pero la protección en Sudamérica no sólo se explica por la ciencia, sino también por promesas espirituales. La Virgen María ha señalado en diversas apariciones, que los lugares bendecidos por su presencia serán refugios seguros. En Salta, la Inmaculada Madre del Corazón Eucarístico, ha insistido que su cerro es un lugar de amparo para tiempos venideros. En San Nicolás, Argentina, la  Virgen fué contundente al definir su santuario como un arca de salvación para los fieles. En San Rafael, Mendoza, los mensajes entregados a Patricia Olguín, también subrayaron la importancia de los refugios en ese paraje.

La Virgen de Cuapa en Nicaragua, fué explícita al hablar de la amenaza de una tercera guerra mundial, señalando que Sudamérica tiene una misión de preservación. En Betania, Venezuela, la vidente María Esperanza, recibió visiones sobre el papel de Sudamérica en el futuro de la humanidad. La Virgen le reveló que las tierras del Sur de América son el arca de salvación preparada para proteger a los sobrevivientes del caos del Norte.

Don Bosco tuvo una visión profética en 1883, El santo describió un lugar entre los paralelos 15º y 20º dónde surgiría una civilización de riqueza inconcebible. En sueño vio que de las entrañas de esa tierra emanaría leche y miel para alimentar al mundo entero. Esa visión se asocia directamente con la fundación de Brasilia y el desarrollo del corazón agrícola del continente. Mientras el Norte sufriría la esterilidad del invierno nuclear, esta zona conservará su capacidad productiva y su luz. Y la protección de Brasil también se manifiesta en las apariciones de Nuestra Señora de las Gracias en Pesqueira. En 1936 la Virgen advirtió sobre tres grandes castigos que caerían sobre la tierra por la soberbia humana, y prometió que los lugares de verdadera penitencia y oración en Brasil, serían preservados de lo peor. Y en las apariciones de Anguera, los mensajes advierten sobre una explosión que oscurecerá el cielo del Norte. La Virgen ha señalado que llegará el día en que muchos buscarán el refugio de esta tierra, Brasil, porque aquí la mano de Dios actuará con fuerza.

El argentino Pedro Romaniuk, discípulo de Parravecini, estimaba a principios de los noventa que 360 millones de personas intentarían llegar al sur, huyendo de la muerte en el Norte,. este flujo masivo sería consecuencia directa de la destrucción de los cultivos en el Norte. Describió este proceso cómo un movimiento desesperado de masas humanas que no tendrá precedentes. En sus libros detalló que en el hemisferio Norte quedará sumergido en una etapa de frío y oscuridad  persistente, También advirtió que los sobrevivientes usarán cualquier medio de transporte disponible para alcanzar Sudamérica, señalando a Argentina y Brasil cómo destinos principales.  Las potencias del Norte intentarán trasladar lo que quede de su tecnología y población a estas tierras, este fenómeno no será una inmigración organizada, sino una huida masiva causada por el colapso biológico.

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Benjamín Solari Parravicini definió a la Argentina como la samaritana del mundo por su misión de dar de comer al hambriento. Dijo que Argentina será el lugar donde se repartirá el pan y se curarían las heridas de los sobrevivientes del Gran Caos. Las grandes ciudades del Norte quedarán como monumentos al pasado, mientras el Sur construye el futuro. Él visualizaba el hemisferio Norte en sombras y el Sur cómo el único lugar dónde el sol volvería a salir con esperanza, dijo que "El Sur sería el faro de la nueva humanidad y Argentina será el arca de Noé de la futura humanidad, dónde empieza la nueva era de la paz".

Hasta aquí lo que pasaría en una guerra nuclear en lo material. También es lo que se sabe en lo profético. ¿Ud que cree? ¿Será ésta la guerra del Medio Oriente vaticinada en las profecías? Por las dudas empezaré por la mochila.

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Valerio Meridio
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