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title: "ACEPTACIÓN"
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description: "Me duele un poco el dichoso manguito rotador, me olvido hasta que levanto el sifón de la mesa, lanzo una maldición que anula la oración de gracias del principio ¿Falta de ejercicio? Si me levanto rápido de la cama, me mareo ¿Estaré viejo? pero si apenas tengo...tengo...ay, mierda ¿Cuándo pasó esto? pero aprendí algo en el camino."
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date_published: "2026-07-06T07:00:00-03:00"
date_modified: "2026-07-06T01:05:01-03:00"
author_name: "Valerio Meridio"
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category_name: "OPINIÓN"
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# ACEPTACIÓN

No todo está perdido, se podrá perder un poco la aptitud, pero jamás perderé la actitud, no ha muerto muerto aún quién pelea. Mañana a buscar un buen gimnasio, después de todo no era tan mal atleta, he tenido mis hazañas. No pretendo emularlas, pero tonificarse un poco no estaría mal.

Entré al gimnasio, llené algunos pocos papeles y el gran incentivo para esforzarse, pagué. Bueno, a lo que vine, y como diría un venezolano conocido, a empezar con esta vaina.

El instructor me mira de arriba a abajo mientras dice que al principio me guiará en mis rutinas, y como al pasar agrega que me he abandonado un poco, está bien que haga algo. Le presto un poco mas de atención, desde el vamos tiene varias décadas menos, un fenómeno el chango, la ropa le quedaba bien desde el ángulo que lo mires, ya que gesticulaba al hablar para que veas lo atlético del guacho, reventaba de salud el coso este. Pie y tobillo tensos en el ángulo justo para transmitir fuerza. Los muslos depilados, el tórax marcado, mostrando la gran y completa dentadura al hablar. Un vigor de de no creer, parecía salido de algún anuncio de súper atletas, el muy cabrón.

No me hace mella, ya lo había asumido, la gente como yo parece hecha con pedazos de otros, es la realidad, la genética con algunos es cruel. Tengo puesta ropa deportiva de marca, pero parece que dormí con ella, varias veces. Si voy de moda y uso el pantalón que tiene, el culo me lo hace tragonero, los calzoncillos si te van bien de cintura, te queda grande de piernas y se mete junto con el pantalón.

Veo que tengo una media mas arriba que la otra, pero no me explico de donde salieron las migas del pecho, ah, si el alfajor que me manduqué de camino. De pronto recuerdo la manchita carmesí de una buena sangría que una noche eché entre pecho y espalda, no la miro para que no la vea. Si me miro en el espejo del gimnasio, no es realmente una imagen deportiva, que manía tienen con los espejos estos réprobos narcisistas. Miro la imagen del joven titán junto a la mía, si vienen los marcianos, definitivamente deben llevarme a mí, será mi gran contribución a la humanidad, queremos niños bellos y felices jugando en las plazas, como seguro los hace él. ¿Qué niños hago yo? si hasta la madre los esconde. Cuándo caminan conmigo los dejo medio lejos, que no parezcan míos. Una vez me preguntaron ¿Suyos?, le dije que no, solo los cuidaba un rato a la vecina. Ahhh, pero son igualitos dijo, chusma y observadora la doña.

La cuestión que empiezo a escucharlo, me dice algo como que aquí no existen atajos, esto es nutrición y entrenamiento, te voy a quitar cuatro cositas de comer, ya me la veo venir. Cero pan porque engorda ¿Justo el pan, cabrón? está prohibido, al menos me queda el vino, solo un segundo porque me lo prohibió después. Me quitó el queso, me quitó todo, este loco no me está quitando el alimento, me quita la alegría de vivir.

Pero siguió, debes tomar unos complejos vitamínicos, se nota en la piel que te falta selenio, y yo que creía que solo se me notaba lo abipón. Le dije hijo, lo que me hace falta es un buen choripán con todo, hasta el hilo me lo como. Me mira con cara de horror, me recomienda verduras y frutas, verduras, puaj! y frutas, lo que se dice frutas, la manzana, eso si, porque me gusta el lechón al horno. Verá, yo suelo empezar por los cuartos traseros, para cuando llego a la manzana que tiene en el hocico, justo, es el postre.

Pobre niñote hermoso y esclavo de su apariencia, intenta avergonzarme un poco llamándome a la reflexión. No me ofende, soy un estoico por naturaleza y muchas veces lo fui por necesidad. Es verdad que con algunas explosiones, pero bien calculadas para producir un efecto. Salió a la carga haciéndome un comentario sobre mi abultado vientre, le digo con sorna que preocupa más su falta de bulto en su apretada entrepierna. Zas! un golpe demasiado duro y no lo pudo encajar a juzgar por el rictus y color que tomaba su rostro. Le guiño un ojo sonriente, y me voy muy ufano, si pierde el poco autocontrol que le queda, seguramente intentará abollarme un poco.

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Ahora seamos serios, creo que no está mal cuidarse, pero tampoco está mal mimarse un poco, un cadáver de apariencia saludable es un desperdicio. En cambio uno que se nota de lejos que ya no sirve para nada, como espero que sea el mío, es señal que el viaje ha sido grandioso y disfrutado. Ser esclavo de las apariencias y el que dirán, evita una vida plena y feliz.

Los estoicos hemos descubierto algo, la fórmula para mitigar el sufrimiento, mientras la mayoría muere sin saberlo afrontar. El sufrimiento brutal que cargas todos los días no viene de lo que pasa, viene de luchar desesperadamente contra lo que jamás podrás controlar.

La paz mental real llega cuando aceptas la realidad tal como es en este momento, no como quisieras, no como quisieras en tu fantasía perfecta. Y esta verdad destruye a la mayoría porque se la pasan peleando contra cosas que nunca cambiarán.

No puedes evitar que te despidan del trabajo que amabas, pero si puedes elegir como responder, te hundes en la depresión por años o usas ese impulso para construir algo mejor. Tampoco puedes evitar que te traicionen las personas que más confiabas, pero si puedes elegir si te transformarás en una persona resentida o aprendes la lección y sigues adelante, eso si, mas sabio.

Para los estoicos existen dos tipos de problemas, los que se pueden resolver, y los que no se pueden resolver jamás. Para lo que puedas resolver actúa inmediatamente sin quejarte ni lamentarte, usa tu energía mental para resolver, ejecutar y avanzar. Para los que no tienen solución, acéptalo completamente sin resistencia. Respira, suelta, deja ir, acepta que está fuera de tu control y enfócate en lo que si puedes controlar.

El secreto está en concentrar toda la energía mental en lo que está verdaderamente en tus manos, no desperdicies energía en lo que está completamente fuera de tu control. La enorme mayoría del sufrimiento viene de pelear contra cosas que no puedes cambiar, como el pasado que ya pasó, o las decisiones de otro, te desperdicias en batallas que no puedes ganar. El poder real no viene de controlar completamente todo lo externo, es una ilusión que te hundirá porque nunca ganarás.

El verdadero poder viene de controlar internamente la reacción a todo lo que te rodea, como procesas mentalmente cada evento, como eliges responder en lugar de reaccionar. Si dejas de pelear con la realidad, esta dejará de darte una paliza. Mientras te resistes a lo que es, el universo te aplastará con mas fuerza, porque nadas contra una corriente imparable. Si aceptas la realidad en vez de pelearte con ella, el universo fluirá contigo.

Muchas veces la gente confunde aceptación con resignación derrotista, aceptar no es rendirse cobardemente, es saber jugar con las cartas que el destino te dió, no puedes negar inteligentemente lo que existe. Sufrirás toda tu vida si no puedes cambiar, cargarás el peso muerto de situaciones que están fuera de tu alcance, es hora de soltar la rabia que solo te perjudica, apréndelo y vivirás en paz.

Atento a todo lo anterior, me encaminé a pasear por el parque y disfrutar de lo que quedaba de la tarde, descubrí un grupo que practicaba tai-chi, hice buenas migas, probablemente me sume, ya que me agradó el trato y algo de su filosofía. No sé, quizás mas adelante me encuentren comiendo un refrigerio de rosetas de arroz, solo por cuidarme un poco, y no por encajar. Por lo pronto esta noche hay juntada con asado, después ese postre casero que tanto me gusta, y con doble dulce de leche. Si, la vida es buena.

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